AMIGOS Y ENEMIGOS CON UNA UNICA AFINIDAD: El altruismo

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AMIGOS Y ENEMIGOS CON UNA UNICA AFINIDAD: El altruismo

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EL ALTRUISMO

Para desarrollar la compasión, la razón y la paciencia, no basta simplemente con pensar que son actitudes positivas. Debemos esperar a que surjan problemas y entonces intentar practicarlas. ¿Y quién crea tales oportunidades? No nuestros amigos, claro está, sino nuestros enemigos. Ellos son los que más problemas nos dan. Así pues, si queremos aprender, deberíamos ver a nuestros enemigos como nuestros mejores maestros. Para una persona que valora la compasión y el amor, practicar la tolerancia es fundamental, y para eso es indispensable un “enemigo”. Así pues, deberíamos estar agradecidos a nuestros enemigos, pues ellos son los que pueden ayudarnos a desarrollar una mente tranquila. Además, tanto en la vida personal como pública suele ocurrir que cuando cambian las circunstancias, los enemigos se convierten en amigos.

La ira y el odio, por tanto son emociones siempre dañinas, y a menos que adiestremos la mente y trabajemos para reducir su fuerza negativa, seguirán perturbándonos y dificultando nuestros esfuerzos por desarrollar una mente tranquila. La ira y el odio son nuestros verdaderos enemigos. Son estas las fuerzas que más necesitamos encarar y vencer, no los enemigos “temporales” que aparecen intermitentemente a lo largo de nuestra vida.

Es natural y justo que todos queramos tener amigos. Aunque suene a broma, si realmente quieres ser egoísta, !deberías ser altruista! Deberías cuidar de los demás, preocuparte por su bienestar, ayudarles, servirles, generar más amigos, generar más sonrisas. ¿El resultado? Cuando seas tú quien necesites ayuda, !recibirás un montón de manos! Si, por el contrario, no tienes en cuenta la felicidad de los demás, a la larga serás tú quien salgas perdiendo. ¿Y acaso la a mistad se forja a través de las discusiones y la ira, de los celos y la competitividad agresiva? Yo creo que no. Solo el cariño nos trae amigos de verdad.

En la sociedad materialista de hoy día, si tienes dinero y poder parece que tengas muchos amigos. Pero no son amigos tuyos, son amigos de tu dinero y de tu poder. El día que pierdas tu riqueza e influencia, te será muy difícil dar con esas personas.

El problema es que cuando las cosas no van bien, creemos que podemos apañarnoslas solos y sentimos que no necesitamos amigos; pero cuando nuestra posición o nuestra salud decaen, enseguida nos damos cuenta de lo equivocados que estábamos. Es entonces cuando descubrimos quién está dispuesto a ayudarnos y quién no. Por consiguiente, a fin de prepararnos para ese momento, a fin de hacer amigos que nos ayuden cuando lo necesitamos, debemos cultivar el altruismo.

Yo siempre quiero tener más amigos. Me encantan las sonrisas. Debido a ello, se me plantea el problema de cómo hacer más amigos y cómo obtener más sonrisas, concretamente sonrisas sinceras. Porque hay muchas clases de sonrisas, como sonrisas sarcásticas, artificiales, o diplomáticas. Muchas risas nos producen satisfacción, y a veces incluso suscitan suspicacia o miedo, ¿cierto? En cambio, una sonrisa sincera nos produce sensación de frescura, y es, creo, exclusiva de los seres humanos. Si estas son las sonrisas que queremos, entonces debemos crear las razones para que aparezcan.

Para concluir, me gustaría extender mis reflexiones y darle una perspectiva más amplia: la felicidad individual puede contribuir de manera profunda y eficaz a la mejora de nuestra sociedad, de nuestra comunidad humana. Las personas que nos encontramos, independientemente de las circunstancias, forman parte de una conciencia colectiva, por desconocidas que sean sus caras o diferencias en el color de su piel, atuendos y conducta, entre los demás y nosotros no existe una diferencia significativa en lo que es parte de nuestra esencia: la necesidad de amor.

Al final, la humanidad es sólo una y este planeta es nuestro único hogar, por el momento. Por lo tanto, para protegerlo es preciso que cada uno de nosotros experimentamos el sentimiento de altruismo Universal. Este sentimiento es el único que puede eliminar las motivaciones egocéntricas que lleva a la gente a engañar y a abusar de los demás. Si se posee un corazón abierto y sincero, instintivamente sientes autoestima y confianza, y no hay necesidad de temer a los demás. No es necesario que nos volvamos de tal o cual religión, ni creamos en una ideología. Lo único que necesitamos es desarrollar nuestras cualidades humanas positivas.

Yo propongo una fórmula: “procura tratar a las personas que conoces como viejos amigos. Eso te producirá un auténtico sentimiento de felicidad”. 

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