LA CLAVE DE LA MEDITACIÓN: LA PRÁCTICA ASIDUA

PASIÓN
CÓMO RECUPERAR LA PASIÓN POR LA VIDA
octubre 26, 2016

LA CLAVE DE LA MEDITACIÓN: LA PRÁCTICA ASIDUA

Meditación

Me siento a meditar. Intento permanecer centrado. No quiero distraerme, pero me distraigo. Al darme cuenta me tenso. Esto todavía lo dificulta más…” ¿Esto os suena?

¿Cuál es el papel de la meditación?

El papel de la meditación, más allá de la relajación, es cultivar las buenas cualidades de la mente.  ¿Cómo? Al principio uno entrena la atención escogiendo un objeto sobre el que posarla. El más conocido es la respiración. Evidentemente la mente se distrae pero, al devolverla al objeto de atención una y otra vez, de forma amable pero persistente, poco a poco se va calmando y ya no sigue todo hilo de pensamiento: sin residir en el pasado ni en el futuro, sin elaborar discursos a partir de cualquier estímulo, la mente observa el momento presente con una actitud de apertura y aceptación, sin juzgar ni comentar.

Poco a poco nos familiarizamos con la mente. Al meditar, nos volvemos más conscientes de lo que ocurre en nuestra mente, ganamos claridad sobre los patrones psicológicos que habitualmente pasamos por alto, vemos con más detalle nuestras reacciones a la experiencia (de deseo, aversión o distracción), nos percatamos de cuán repetitivos pueden ser nuestros pensamientos.

Un estímulo puede generar una emoción, que intensificamos con pensamientos en un proceso de retroalimentación que puede dar lugar a una explosión de ira, por ejemplo, quizás injusta hacia alguien. Una vez asidos por la ira ya es demasiado tarde. Para actuar hay que interrumpir el proceso en un estadio anterior y esto requiere, para empezar, conocer mejor este proceso y tener más control mental. En meditación, uno se percata de que si en lugar de reaccionar de manera impulsiva, automática, irreflexiva, de dejarse controlar por ciertas emociones o ideas, simplemente las observa, éstas siguen su curso: surgen, están presentes un rato y después se difuminan.

Siendo conscientes y estando atentos es sinónimo de darse cuenta de las cosas de cómo nos relacionamos con nuestra experiencia, observando los mecanismos de la mente y aprendiendo a no siempre entrar en su juego, ganamos en tranquilidad y creamos más espacio, y podemos aspirar a vivir y a responder a las circunstancias desde una perspectiva que no esté condicionada por la avaricia, el aferramiento, el rechazo, la ira, la ignorancia, etc.  Y lo que es mejor, a afrontar las circunstancias desde una actitud  más proactiva que reactiva.

¿Cuál debe ser la actitud correcta en la meditación?

 Meditar es reconocer y contemplar lo que sucede, ya sea agradable o desagradable, de manera relajada. Meditar es observar y esperar pacientemente con atención y entendimiento. La meditación NO es intentar experimentar algo que has leído u oído. Sólo se presta atención al momento presente. No te pierdas en pensamientos acerca del pasado. No te dejes llevar por pensamientos acerca del futuro.

Al meditar, tanto la mente como el cuerpo deben estar cómodos. Si la mente y el cuerpo se cansan, algo pasa con la manera en que estás practicando; es momento de revisar cómo estás meditando.

¿Por qué te concentras tan intensamente cuando meditas?

No te concentres con demasiada intensidad, no controles. No te fuerces ni te restrinjas.

¿Quieres algo? ¿Quieres que algo suceda? ¿Quieres que algo deje de suceder?

No intentes crear nada y no rechaces lo que está ocurriendo. Simplemente sé consciente. Intentar crear algo es codicia. Rechazar lo que sucede es aversión. No saber si algo está sucediendo o ha dejado de suceder es ignorancia/engaño.

Verifica si alguna de estas actitudes está presente. La mente que medita debería estar relajada y en paz. No puedes practicar cuando la mente está tensa. Sólo en la medida en que la mente que observa no tiene codicia, aversión o ansiedad estás verdaderamente meditando.

No tengas expectativas, no quieras nada, no estés ansioso, porque si estas actitudes están en tu mente, se vuelve difícil meditar.

No está intentado hacer que las cosas sucedan de la forma en que tú quieres. Estás intentando saber lo que ocurre tal cual es.

¿Qué está haciendo la mente? ¿Pensando? ¿Siendo consciente? ¿A dónde está ahora la atención de la mente? ¿Fuera? ¿Dentro? La mente que observa, contemplativa, ¿está adecuadamente atenta o sólo superficialmente atenta?

No practiques con una mente que quiere algo o quiere que algo ocurra: el único resultado será que te agotarás.

Tienes que aceptar y contemplar tanto buenas como malas experiencias. Tienes que comprobar una y otra vez con qué actitud estás meditando. Una mente ligera y libre te ayuda a meditar bien.

¿Tienes la actitud correcta?

No te sientas perturbado por la mente que piensa. No estás practicando para prevenir pensar, sino para reconocer e identificar el ‘pensar’ cuando éste aparezca.

No rechaces ningún objeto que venga a tu atención. Conoce las impurezas/obstáculos mentales que surgen en relación al objeto y examínalas continuamente.

El objeto de atención no es realmente importante; la mente contemplativa que trabaja en el fondo para estar atenta es de real importancia. Si la contemplación se hace con la actitud adecuada, cualquier objeto es el objeto adecuado.

Sólo cuando hay fe o confianza, surge el esfuerzo. Sólo cuando hay esfuerzo, la atención se vuelve continua. Sólo cuando la atención es continua, la mente se estabiliza. Sólo cuando la mente se estabiliza, empiezas a comprender las cosas como son. Cuando empiezas a entender las cosas como son, la confianza se fortalece.

1 Comment

  1. Bablofil says:

    Thanks, great article.

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